El 70% del empleo va a ser automatizado antes de que acabe el siglo.

Fuente: www.cincodias.com

Si por algo se caracteriza la revolución tecnológica que ocupa nuestros días es por la alta concentración de avances e innovación en poco espacio de tiempo. La irrupción de los robots o lo que ya se conoce como robolución apunta a que las máquinas invaden, y lo seguirán haciendo, todas las esferas de la vida cotidiana, de las relaciones laborales y de las empresas. Los robots están llegando a las pymes, a sectores como la alimentación, el calzado, a empresas de muebles o actividades lúdicas, “a tareas que antes se hacían de forma manual y que con la ayuda de las máquinas pueden incrementar su productividad. Son vías más viables y competitivas”, afirma Francisco Blanes. Otra de las ventajas que destaca el responsable del Instituto de Automática e Informática Industrial de la Universidad Politécnica de Valencia es la versatilidad de las máquinas. “Anteriormente, a la industria del automóvil no le importaba tener a un robot en una función durante 24 horas, pero ahora lo que se busca es que la máquina sea aplicable a más cosas, que sean más flexibles y pueden adaptarse a diferentes entornos laborales”, explica Francisco Blanes.

El 70% del empleo va a ser automa-tizado antes de que acabe el siglo, dicen los expertos

De hecho, el número de robots se está multiplicando. Sus ventas aumentan a un ritmo del 20% al año, una cifra que el escritor y politólogo Andrés Ortega, autor del libro La imparable marcha de los robots (Alianza Editorial), considera más lento de lo esperable, ya que en países como Estados Unidos solo se han instalado en un 10% de las empresas que se beneficiarían de esta automatización. En 2015, según datos del informe mundial que sobre robótica elabora IFR (International Federation of Robotics), se vendieron en todo el mundo 240.000 unidades de robots industriales, lo que supone un crecimiento global anual de un 8%, siendo la industria de la automoción la que mayor demanda tiene. Por regiones, según la citada fuente, China es el país que más robots consume, ya que las ventas se incrementan a un ritmo del 16%. En Europa, el incremento fue del 9%, con unas 50.000 unidades, siendo los países de Europa del Este, con un crecimiento del 29%, los más robotizados. En Estados Unidos, Canadá y México se despacharon 34.000 unidades, un 11% más con respecto a 2014.

Por su parte, Japón es la cuna de los robots, en cuanto a fabricación y exportación, aunque el número de máquinas implantadas en este país está disminuyendo, entre otras razones por falta de mano de obra, “que también es necesaria”, apunta Ortega, para hacerlas funcionar. En este sentido, el Ministerio de Economía, Comercio e Industria japonés lanzó el año pasado el proyecto Robots for Everyone, con el fin de impulsar y promover nuevas ideas para la utilización de este tipo de máquinas en el sector de servicios, incluyendo tiendas, salones de belleza, hoteles o restaurantes.

Según datos de la Asociación Japonesa de Robots (JARA), para 2018 se prevé la implantación de más de 2.300.000 unidades, de las cuales más de la mitad se repartirán entre Australia y Asia, principalmente en China. El abaratamiento de los robots puede impulsar este crecimiento. Según Ortega, el precio medio del robot industrial cayó un 29% entre 1999 y 2011. El mercado global, según diversos estudios, puede llegar a representar 152.000 millones de dólares para 2020. El sector vaticina que la industria podría ahorrar hasta un 90% de costes salariales mediante la sustitución de trabajadores por robots. Este es un debate abierto, que levanta una gran preocupación ante la amenaza de destrucción de puestos de trabajo.